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17 Abril 2018

Carta a una madre que no ama a su hijo/a

Estimada mamá,

Escribes de vez en cuando en este blog admitiendo que no logras amar a tu hijo. O incluso que lo odias. Lo primero que quiero decirte es que eres increíblemente honesta y valiente al reconocerlo. Si pese a tus dolorosos sentimientos de culpa; si pese a escuchar y leer por todas partes sobre las "buenas" y "malas" madres, sobre las madres amorosas y las madres tóxicas, etc., aún tienes el coraje de asumir tu problema, entonces eres sin duda una gran mujer. Tu corazón sensible e inteligente aún sigue vivo. Y está luchando por amar.  Sigue  
04 Abril 2018

Adicción a la pornografía

He visto recientemente Don Jon (J. Gordon-Levitt, 2013, ¡gracias, Titilandum!), una interesante comedia romántica sobre la adicción al sexo y la pornografía. Creo que la película, muy brillante al comienzo aunque después pierde algo de fuerza e interés, ofrece verdades psicodinámicas muy valiosas sobre el tema. ¿Por qué el protagonista no sólo debe tener continuas relaciones sexuales, sino que además, e incluso cuando conoce a la chica "más hermosa de su vida", es también adicto a la pornografía? En mi opinión, si observamos con atención la historia, la propia película nos va ofreciendo muchas claves. He aquí lo que nos muestra:  Sigue  
02 Abril 2018

¿Homo sapiens?

La soberbia del mono loco

Somos cagadas de mosca en el Universo.
J. A. Portuondo (psicoanalista)

Sabemos (y olvidamos) desde siempre que la fuente absoluta de todos nuestros males es la vanidad. La soberbia sin límites. El narcisismo de creernos inmensamente mejores de lo que somos. ¡Nada menos que -por ejemplo- "hijos de Dios" o "cumbre de la Evolución" (1)! De tal delirio de grandeza brotan individual y colectivamente todos nuestros antropocentrismos, etnocentrismos, dogmatismos, tecnologías y abusos de todo tipo contra los individuos, las sociedades y la Naturaleza. De la compulsiva negación, en efecto, de que sólo somos engreídos monos parlantes, enloquecidos -además- por la violencia universal contra la infancia.  Sigue  
17 Marzo 2018

Las personas nevera

... o el amor del "como si"

Niños que mueren físicamente y otros que mueren poco a poco,
dejando de ser ellos con el coste de salud mental que traerá más adelante. (...)
Bebés eternos, coartados, violados, pegados, humillados, silenciados, etiquetados,
diagnosticados ante la insistencia de sus adultos  por encontrar causas explicativas
que los exculpen de todo lo anterior
. (Lejosdevosotros)
 

En los años 50 del pasado siglo surgió la teoría de la "madre nevera" como posible causa del autismo infantil. También los procesos psicóticos en general se atribuyeron a psicodinámicas parentales tóxicas. Alice Miller, 30 años después, reiteró lo mismo. Naturalmente, la sociedad reaccionó visceralmente contra tan insoportable hipótesis y exigió su abolición. En general lo consiguieron (no hay nada que el miedo y la política no puedan lograr). Y, sin embargo, autismos y esquizofrenias a parte, es evidente que las personas nevera existen. Todos conocemos a algunas. Y, en mi caso, también a algunos de sus frutos: clientes con neurosis debidas precisamente a crianzas de hielo.

 Sigue  
03 Marzo 2018

Placer genital: la represión perpetua

En la puritana etapa victoriana, la reina mandó cubrir las patas de las mesas de palacio para que las señoras no se ofendieran y, sobre todo, los caballeros no se turbasen. Más tarde, en un típico efecto pendular, Mary Quant lanza en los años 60 la minifalda para que las señoras se autoafirmasen pese a la turbación de los caballeros. Con internet llegó la pornografía global, para que los caballeros se masturbasen pese al disgusto o enfado de sus damas. Y hoy damas y caballeros, convenientemente adoctrinados y confundidos, persiguen juntos a usuarios de prostitución y (supuestos) acosadores y abusadores sexuales. ¿Qué tienen en común estas cuatro fases históricas? Obviamente, el rechazo, el desprecio, la represión del placer sexual. Porque nuestra civilización, contra todas sus apariencias hedonistas y pese a la inmensa hipocresía con que realiza en secreto lo que oficialmente prohíbe, odia realmente -como ya señaló Nietzsche- el placer. Ese placer (en este caso, sexual) que es una de las afirmaciones más puras de vida y libertad del ser humano.  Sigue  
 
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JOSÉ LUIS CANO GIL  •  © Copyright  • 
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