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01 Febrero 2017

La Psicología perversa

Por JOSÉ LUIS CANO GIL
Lo mismo que hay familias tóxicas, etc., hay también enfoques psicológicos nocivos. Están por todas partes y, como ofrecen a la gente los mismos controles y represiones que llevan padeciendo desde la infancia, no suele detectarte su peligro. Por ejemplo, recientemente he presenciado en TVE-2 (¡gracias, J. B. !) un coloquio con un famoso escritor de autoayuda y coach, que me ha dejado helado. Se trata, en mi opinión, de una anonadante mezcla de verdades y mentiras, un catálogo de tópicos cognitivo-conductuales y morales que resumen muy bien todo aquello que, desde la Psicodinámica y Alice Miller, llevamos cuestionando en este blog durante años. Por eso me he tomado la libertad de transcribir aquí la conversación (salvo su comienzo y las intervenciones de la presentadora), con el propósito de analizarla. No pretendo con ello criticar personalmente a su autor, y ni siquiera al cognitivo-conductismo en general (que yo mismo utilizo a veces), sino más bien usar el video como un didáctico espejo de las formas dogmáticas e intolerantes con que, en la práctica, esta clase de Psicología trata muchas veces a las personas (a quienes ni siquiera permite quejarse de sus familias, etc.). Para comentar más fácilmente las ideas del programa, las iré numerando con links de ida y vuelta a mis respectivas objeciones. Puede ser algo incómodo de leer, pero el texto, como veréis, no tiene desperdicio. Espero que os inspire vuestras propias reflexiones.

Sé tú el cambio. En paz con tus padres.

[...]

La mayoría de padres están dispuestos a hacer cualquier cosa por sus hijos, menos dejarles ser ellos mismos. La mayoría de nosotros hacemos con nuestros hijos lo mismo que nuestros padres hicieron con nosotros, a no ser que le pongamos consciencia, un trabajo interior. ¿Y cómo se sabe que no estás siguiendo esa misma inercia? Porque estás en paz, estás agradecido por lo que han sido, por lo que no han sido, por los aprendizajes que has podido hacer de ellos. Pero, en general, la mayoría de los que nos están escuchando tienen una guerra invisible inconsciente con sus propios padres, hay mucho rencor (1).

Nacemos en la dependencia más absoluta, en el apego más absoluto, no podemos valernos por nosotros mismos, y pasarán muchísimos años [así]. Nos aferramos, necesitamos que nos quieran, que nos apoyen, que nos comprendan. Y para cuando ya somos suficientemente mayores y tenemos la capacidad de valernos por nosotros mismos, estamos atados a esa red de apegos (2). Y seguimos culpando a nuestros padres por lo que sentimos, porque no nos gusta nuestra vida, estamos en ese victimismo (3). Nuestra propuesta es empezar a tomar las riendas de nuestra vida emocional. Empezar a emanciparnos, a desapegarnos, porque a los hijos hay que darles raíces pero también alas (4).

En el proceso de educación nos han educado para ser víctimas, para culpar a los demás, y a las personas que más culpamos inconscientemente es a nuestros padres. Creemos que nuestros padres nos hicieron mucho dolor, mucho sufrimiento, creemos que nuestros padres son los culpables de que no vaya bien mi vida, mis relaciones, o con mis propios hijos, porque creemos que los demás tienen el poder de hacernos sufrir (5). Pero ya vimos en otro programa que no, que más allá de cómo fuera tu padre, cómo no fuera, lo que hizo o no hizo, la invitación es cómo tú lo viviste, cómo lo interpretaste (6). Hay que poner el foco dentro de uno mismo (7).

Para cortar el cordón umbilical debemos reconocer algo doloroso, que seguimos siendo dependientes. Hay gente que se convierte en un sucedáneo de su padre y hay gente que se rebela y se va al otro extremo, pero estás ahí, en la dependencia. Lo primero es entender que tus padres, como tú y como yo, son seres humanos. Más allá de la etiqueta papá y mamá hay un ser humano que en su día fue niño, hijo, y también tuvo unos padres (8). Yo me quejaba de la maleta emocional que cargaba por mis padres, pero cuando investigas el árbol genealógico, el tipo de infancia que han tenido nuestros padres, dices "vaya maletón que cargan ellos". También tienen sus traumas, sus heridas, nuestros padres han cometido muchísimos errores, como nosotros ahora con nuestros hijos. Todo el mundo tiene derecho a cometer errores para aprender, y además es entender que todo el mundo lo hace lo mejor que sabe con la información que tiene (9), que a tus padres no los ha movido la maldad, sino la ignorancia (10). Es empezar a cultivar un músculo atrofiado que es la compasión (11), entender por qué tus padres se han comportado de esta manera, y entender por qué yo los he recibido de ésta. Y poco a poco vas empezando a dejar de culpar, vas tomando la responsabilidad de lo que depende de ti sanar, y finalmente te emancipas, que quiere decir ya no espero nada de papa y de mamá, ni dinero, ni amor, ni apoyo, ni comprensión. Es más, como adulto maduro que soy, empiezo yo a apoyarles, a quererles, a comprenderles, y me siento agradecido porque gracias a ellos hoy estamos (tú y yo) aquí y me siento en paz (12). Porque le doy sentido a que he tenido los padres que necesitaba, pese a todo el conflicto, para descubrir quién soy y encontrar (...) mi felicidad dentro y el sentido de mi vida en lo que dieron mis padres, si acepto a mis padres tal como han sido (13).

Un ejercicio que pueden hacer nuestros espectadores si sienten algo de rencor es escribirles una carta simbólica, que no hace falta que se la entreguen, y darles gracias, gracias por todo lo que han hecho (14). Yo les doy (a los espectadores) un primer tip: ¿has agradecido a tus padres que te han limpiado el culo siete veces al día durante varios años de tu vida? ¿Le has dado las gracias por todas las noches que les has dejado sin dormir? Porque, cuando eres padre, de repente se cierra el círculo, y tomas conciencia de algo que hemos olvidado, de que ser bebé, ser padre es un gran desafío, y muchos culpamos a nuestros padres habiendo olvidado todo lo que han hecho por nosotros (15).

¿Quién es el principal perjudicado de seguir en guerra con tus padres? ¿Qué te está aportando eso, qué beneficio (16), porque al menos, yo que también he estado ahí como adolescente perdido, un trabajo precioso que he hecho y que invito a las personas a hacer, es eso, amar a nuestros padres, porque es fundamental esta en paz con el lugar de donde vienes, para poder mirar la vida con confianza (17).


Análisis

1. Hasta aquí, todo bien. Son verdades genéricas incuestionables.

2. Aquí surge mi primera objeción: no necesariamente. El grado de apego a los padres depende absolutamente de la clase de trato (de crianza) que hayamos recibido.

3. Debo disentir. Un hijo violentado es una víctima real, y sus quejas son legítimas y no necesariamente victimistas. El victimismo comienza cuando el sujeto utiliza sus quejas para extraer beneficios conscientes o inconscientes. No acusamos de "victimismo", p. ej, a los damnificados por delincuentes, injusticias, etc.

4. Cierto.

5. Falso. Los daños y secuelas psicológicas causadas por cualquier agresor, incluidos los padres, no son "creencias", sino hechos objetivos. Cualquier persona -e incluso cualquier animal- violentada emocional e incluso físicamente durante años lo sabe.

6. Aquí reside la traición clásica del cognitivismo dogmático: trasladar a la víctima, con la fantasía de que "todo depende de tu interpretación", la responsabilidad del agresor. Este truco, culpar a la víctima, sólo se usa en el ámbito familiar. En la vida común sí suele perseguirse, afortunadamente, a los verdaderos responsables de cualquier violencia.

7. Por supuesto. Pero este foco en uno mismo no excluye el objetivo reconocimiento de los verdaderos culpables exteriores, ni la necesidad de evacuar los naturales sentimientos (dolor, rabia, odio...) causados por aquéllos, cuya represión determina precisamente la neurosis.

8. Cierto. Todos somos víctimas de víctimas. Pero cuando los padres han golpeado, humillado o abusado durante años, es bastante improbable que la víctima deje de sufrir con tales argumentos, y parece incluso inhumano pretenderlo. Hay un punto de crueldad inconsciente en el cognitivismo dogmático, lo mismo que en la moralidad religiosa (judeocristiana, oriental, etc.) de la que proviene. Su mensaje implícito es: "oculta tu dolor y absuelve a los culpables mediante pensamientos autosugestivos". ¡Como si pudiéramos engañar al corazón sin volvernos neuróticos por ello!

9. Los errores no se cometen "para" aprender nada (esto sólo es una idea/defensa teleológica, finalista, para eludir las verdaderas causas de los errores, por mucho que algunas personas sí podamos extraer algunas "lecciones" de ello). Tampoco dependen, en el contexto que tratamos, de la "información" del sujeto (¿qué información?). Nuestros errores o, más exactamente, todo aquello que, a sabiendas o no, no logramos controlar (como las violencias contra los niños), resulta siempre de compulsiones inconscientes que derivan precisamente de... ¡educaciones cognitivo-conductuales y coercitivo-represoras como las que analizamos aquí!

10. Naturalmente. Como a Hitler. Pero, ¿por qué a los padres "hitlerianos" con sus hijos no se les repudia igual?

11. Aquí observamos la clara intromisión de la moral religiosa en la psicoterapia. ¿Qué tiene que ver el indudable valor de la compasión -el amor- con el traumático dolor de las víctimas? ¿Debe el hospitalizado "amar" al conductor ebrio que lo atropelló para sanar sus huesos rotos y recuperar su pierna amputada? ¿O lo que realmente se le propone es poner la otra mejilla y perdonar... para acallar sus quejas y "solucionar" el conflicto cuanto antes?

12. Comienza por fin a traslucirse la verdadera intención del cognitivo-conductismo dogmático: no sólo debes exculpar y no esperar nada de tus padres, sino que debes quererlos y mostrarte agradecido por sus maltratos. Es cierto que, al madurar, dejamos espontáneamente de depender y esperar cosas. Pero no podemos amar si no hemos sido amados, ni la maduración sucede por decreto ("¡deja de esperar!"), ni podemos confundir los padres buenos con los tóxicos, ni a las víctimas leves con las hondamente deprivadas. Enfatizar exclusivamente las renuncias del sujeto equivale en última instancia a dar carta blanca e impunidad a los padres, e incluso a negar la parentalidad misma, pues, hagan lo que hagan éstos, nadie será responsable de nada... salvo tú mismo. Es difícil hallar una visión más puritana y antibiológica que ésta. Una defensa más descarada del Cuarto Mandamiento.

13. El "sentido" de la vida es una cuestión filosófica o moral que no concierne a la psicoterapia, ni debe usarse como pretexto para lograr fines preconcebidos. Además, ¿no es perverso inventar un "sentido", p. ej., a la guerra o al abuso infantil sólo para aliviar o silenciar a sus víctimas? Lo indispensable es prevenir y/o resolver con nuestra máxima consciencia y valentía todos estos males.

14. Semejante generalización, que no distingue entre padres sanos y padres destructivos, parece una burla, una ofensa a todos los golpeados, humillados, violados, desqueridos y abandonados de la tierra.

15. Aquí emerge la agresividad culpabilizadora y chantajista de esta clase de mensajes. ¿Tiene el hijo que pagar la factura por los "esfuerzos" de los padres, pese a que sólo éstos decidieron engendrarlo (o ni eso), a menudo con fines espurios o egoístas, y con frecuencia ni siquiera supieron amarlo? Sólo los padres son responsables de los sacrificios que deben soportar, de igual modo que sólo nosotros somos responsables de los animales o plantas que decidimos cuidar, de los proyectos o negocios que decidimos emprender, etc. El amor es, por definición, (relativamente) incondicional y no espera retribución alguna. Como la gratitud es un fruto espontáneo del amor recibido, los padres que exigen agradecimiento confiesan inconscientemente su fracaso.

16. Más violencia y chantaje ocultos. Debes comprender, perdonar, etc., a tus padres o, de lo contrario, no mejorarás. Es decir, dado que sufres por culpa de tus propias actitudes "inadecuadas", deberías cambiarlas cuanto antes... "por tu propio bien".

17. Nuestra confianza en la vida no proviene de estar en paz con los padres, sino de haber sido amados por ellos y, por supuesto, de estar en paz con nosotros mismos. Pero la recuperación de esta paz depende mucho menos de nuestras actitudes hacia la familia que del descubrimiento de nuevas fuentes de autoconocimiento, estímulo, aprendizaje, catarsis, amor, autoestima y autorrealización. El obsesivo interés por "restaurar" o conservar los lazos familiares es mucho más propio de los padres débiles y posesivos (que han basado toda su vida en controlar y depender de sus hijos), que de los propios hijos heridos, muchos de los cuales preferirán alejarse de aquéllos. Es verdad que una familia sana es indispensable para los niños. Pero para millones de personas la familia no es más que una ideología religiosa o política y/o una compulsión neurótica; y en todo caso las familias tóxicas no son una "necesidad terapéutica" para nadie. Aunque la genuina conciliación puede surgir espontáneamente de una maduración real, fingir u obligar al perdón es mera violencia.


Conclusiones

El maltrato parental existe. Es una violencia como cualquier otra y, en realidad, mucho peor, pues afecta a niños en desarrollo y suele ser permanente. El niño, por razones de supervivencia psíquica, necesita negarlo a toda costa y de ello se derivará precisamente su neurosis. Pero es, en mi opinión, inaceptable que una gran parte de la Psicología -que yo llamo "perversa"-, del cognitivo-conductismo dogmático, contribuya a perpetuar dicha alienación en vez de ayudar a las víctimas a despertar de tantas mentiras propias y ajenas. Este despertar sólo puede orientarse hacia la recuperación de la libertad interior del sujeto y de ningún modo hacia fines preconcebidos o de terceros (como, p. ej., volver al redil familiar, perdonar, etc.). A veces, igual que se hace en los casos de violencia doméstica, social, etc., lo mejor será incluso el alejamiento del sujeto de su entorno nocivo. El progreso terapéutico requerirá necesariamente la concienciación y evacuación por parte de la víctima de gran cantidad de sentimientos -amorosos y hostiles- en relación a su familia, la superación de sus apegos infantiles y el progresivo refuerzo de su autoestima y su personalidad, todo ello en el marco incondicional de una terapia empática y afectuosa. Los resultados de esta liberación respecto a la familia serán siempre imprevisibles. Algunas personas lograrán espontáneamente comprender y perdonar a sus agresores. Otras necesitarán largas décadas para ello. Y algunas -las más dañadas- jamás podrán o desearán hacerlo. Pues hay, ciertamente, crímenes imperdonables cuyo "olvido" es bárbaro e inmoral exigir a las víctimas.

Para saber más:
Carta de un hij@ a sus padres
La carta de Pandora

El maltrato ocultoLa maldad de los ángeles
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8 comentarios
ComentarÚltimo Comentario
 Joan B  31/Enero/2017 12:59
Hola Jose Luis.

Te agradezco de corazon, que puedas ayudar a poner un poco de orden, con estos articulos tant especificos, de manera clara, a tanta gente,a la que nos perdemos, entre los bosques espesos, de la éra de; la autoayuda, la espiritualidad y la new age en general.
Creo que es necesario, e imprescindible, llamar a las cosas por su nombre. Y poner orden a tanta confusion.

Creo, que sin ninguna pretencion, sin mas que la de ayudar a levantar conciencias, los; coach, terapeutas, psicologos, y maestros, nos envian mensajes, que muchas veces lo que hacen es juntar manzanas con melocotones. Eso, en definitiva, nos confunde y toda la pretencion que en un principio es super generosa y amorosa, se convierte en un laberinto del que no hay salida.

Gracias por la mencion!! Un abrazo   Resp.
 Manuel  01/Febrero/2017 09:44
Estupendo articulo como todos los que escribes.
La alternancia entre esos dos polos la razón y sentimientos, provoca neurosis y esas falsas terapias a la larga es hacer una bomba atómica dentro de la persona que sufre y nunca se librara de ella, o bien por la radiación nociva interior permanente o bien porque explote
Las terapias deben ser duras, descubrir la realidad aunque duela, y amorosas y afectuosas, pero una terapia como la gaseosa no lo es, por no hablar de los terapeutas que o son un negocio o se curan ellos mismo destruyendo a sus pacientes. Creo que sé de qué autor hablas, he oído podcast en ivoox y tienes toda la razón en tu artículo, es todo de una charlatanería tan falsa y tan cursi, pero estamos en la era de lo progre y una máxima es "el dolor no existe, depende del agresor el que la víctima deba aceptarlo" como muy bien has explicado en el accidente de coche. Si es tu familia, tus padres debes aceptarlo, si es tu jefe pues igual eres tú y no estas a la altura, si es tu pareja por el bien de los niños o porque ella también sufre, si es el Islam es una religión.... siempre siempre siempre se victimiza a la víctima nunca se culpabiliza al autor del hecho, sino al que sufre.
En mi caso yo he tenido la tragedia de vivirlo desde que nací pero darme cuenta a la vez desde los tres años, mis hermanos lo han tapado y ahora justificado, mis padres por encima de los 80 han sido malos toda su vida con nosotros, pero ahora que yo hace unos 15 años desaparecí y volví, parece que soy el heredero de esa culpa y siguen perdonándolos pero transmitiendo los mismos patrones. MI contacto con ellos es mínimo, solo se acercan porque necesitan cosas mías y lo hacen con violencia física incluida de un cuñado, con mentiras, gritos, chantajes, efecto sol negro, ampliando su círculo de mentiras a gente que me conoce desde siempre y me dejan mal con mentiras, insultos, manipulaciones, medias verdades, para sumar acólitos a su causa como hablarle mal de mí a mi novia de toda la vida con al que perdí contacto y ni contármelo ya que el marido de mi hermana trabaja con su hermano desde hace 3 años y ni los recuerdos me daban........ Boicotearme entrevistas de trabajo pe necesito dinero para el pasaje aéreo y no me lo dan..... “es que no te van a coger, como tu hay mil candidatos….!....” Y es una empresa 1 mundial de mi especialidad y les encajo…. Pero deben boicotear cualquier éxito mío…” MI pecado es que con la crisis me va mal económicamente pero bien mentalmente y no quiero verlos, pero como soy la única luz que sabe la verdad de ese grupo toxico, pues no pueden permitirlo y sobre todo en que debo: cambiar mi percepción de ellos, perdonarles y someterme, tres cosas que no hare porque no quiero y porque son nocivos y tóxicos y queda resumido en este artículo y otros de este autor. Después de mi experiencia vital tengo una máxima LA GENTE MALA EXISTE, no hay justificación ni a su pasado ni a su formación personal académica e incluso si son analfabetos (al revés la gente poco formada usa más la técnicas de manipulación sentimental y hacerse los bobos además es gente que desprecia su vida pues no jodas la mía) sea poca o mucha, y no hay que tolerar ni familias ni padres ni gente toxica. Una hermana mía internada dos veces por brotes psicóticos, otra dos años de baja depresión y terapia tipo new age 10 años, yo les mando estos artículos varias veces y como hace el autor resumido y explicados y ni contestan tan........... La causante de tanta neurosis, su madre.... o sea la mía..... Y el culpable soy yo.... incluso por haber escapado 3 años sin decir ni mu.... hasta de que el matrimonio de mi hermana sea una farsa soy yo el culpable..... pe. un verano se va cada uno a un sitio.. y me abroncan porque no les llamo..... de que ellos tienen problemas maritales por mi (y son ingenieros superiores sin hijos, sin sexo, sin vida social, aficiones infantiloides, libros comprados por el precio y cds... sin leer etc etc sin saber nada de arte antropología música pero queda muy guay en casa..... Hasta que yo no me someta a su diabólica madre, ellos no dejaran de sufrir. Al final el origen de la neurosis siempre son los padres y o escapas o sucumbes, y cuanto más tardes lo haces pero
El resumen de este artículo es extraordinario, ya está bien de hacer sufrir a la gente sea por quien sea y sobre todos esas terapias que son gasolina para el fuego, no hay explicación ni razón para el dolor, que los neurotizantes que casualidad, quieren para los demás pero no para ellos....... reflexionar sobre esto....   Resp.
 Neo  03/Febrero/2017 17:36
Fabuloso no: lo siguiente. Y claro. E imprescindible. Y no sigo porque por muchos adjetivos positivos que escribiera me quedaría corto.

Si tuviera que elegir algo (aunque en realidad me quedo con todo) me quedaría con esto: "Las familias tóxicas no son una "necesidad terapéutica" para nadie. Aunque la genuina conciliación puede surgir espontáneamente de una maduración real, fingir u obligar al perdón es mera violencia." y con el apartado titulado "Conclusiones."

Y si me tuviera que quedarme sólo con una frase creo que sería con esta:

"Las familias tóxicas no son una "necesidad terapéutica" para nadie."

Y va siendo hora de que todo el mundo se vaya enterando de algo tan obvio.   Resp.
 Tatum  03/Febrero/2017 18:36
Qué decir...menudo análisis!Bravo!

Una intento más de culpabilizar a las víctimas reales. Me asusta que este señor le meta esas ideas a sus pacientes, es alucinante. A no ser que pretenda perpetuar el sufrimiento de aquellos que son maltratados y, por ende, su negocio.

Es que no me cabe en la cabeza...

No es capaz de entender que casi naturalmente -y debido al propio maltrato- la primera cosa que hacen los hijos es intentar salvar a los padres de la manera que sea? Con justificaciones de todo tipo?

Me indigna de tal manera que ya no sé ni qué decir.

Muchas gracias por el artículo.

Un abrazo   Resp.
 Neo  04/Febrero/2017 12:24
Esta mañana he buscado el video del coloquio (porque quería tenerlo guardado). He tardado un rato en encontrarlo y la verdad es que apenas he visto un poco el inicio. Hasta que nos culpa a las víctimas de victimistas (y ahí lo he dejado).

Para cualquier hijo/a de padres tóxicos que haya pasado por todo el proceso y conozca la verdad de su historia las palabras del video (recogidas en el texto de JLC) no son más que una colección continuada de "gatillos" encadenados uno tras otro.

Y para cualquier hijo/a de padres tóxicos que aún esté confuso sobre la situación son una trampa peligrosa que puede confundirle, hacerle perder el camino correcto y retrasar su proceso enormemente (o para siempre).

Y todo porque se parte de una absurda (y estúpida; y peligrosa) generalización que se evidencia desde el título mismo del coloquio. Porque el título mismo del coloquio ("Sé tú el cambio. En paz con los padres") es una estupidez.

Y lo es porque "los padres" no son todos iguales. Hay padres sanos y padres tóxicos. Hay padres que ayudan / impulsan a crecer y padres que lo dificultan / impiden (como señala el texto de JLC "La familia contra natura").

Y con esos padres que pretenden retener a sus hijos a toda costa no hay paz que valga (si es que quiere uno poder vivir su propia vida, claro). Sólo es posible estar en paz (no con ellos sino en paz) cuando los ha alejado uno de su vida.

PD: Si alguien está interesado en el video de la entrevista no tiene más que decirlo y subo el enlace. Pero no es que merezca mucho la pena. El texto de JLC recoge su contenido perfectamente y sobre todo analiza perfectamente todas las trampas que contiene.   Resp.
 Enrique  21/Febrero/2017 00:57
(A Neo) [Manuel:2] hola como estas Manuel yo estoy interesado en el video pasa el link please, saludos!   Resp.
 JLC  21/Febrero/2017 09:53
Por favor, chicos/as, para evitar en este blog cualquier posible problema con el autor al que nos referimos, compartid el link de referencia en privado por mail, ¿vale? ¡Gracias! :)   Resp.
 Neo  22/Febrero/2017 11:18
Llevas razón, JLC. No te preocupes. :)   Resp.
 

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