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18 Septiembre 2017

Sólo hay infancia

Por JOSÉ LUIS CANO GIL

Algunas personas (sobre todo mujeres) se inquietan con mis escritos porque doy "demasiada" importancia a la infancia. Es decir, a la crianza, al amor y responsabilidad de los padres, a la salud emocional de la familia. Sin embargo, el término "demasiado" ni siquiera es suficiente para expresar lo que observo a diario en mis consultas y en la vida. No es sólo que la infancia es un determinante absoluto en las vidas de los seres humanos. No es sólo que la infancia jamás quedó "atrás", pues sigue viva y troquelada a fuego en nuestros corazones. Es que no hay más que infancia. La llamada "adultez" es una quimera. Nadie tiene emocionalmente la edad que indican sus documentos de identidad. Somos exclusivamente niños disfrazados de personas "adultas" repitiendo sin cesar nuestros miedos, nuestras lágrimas, nuestras iras. Es un bucle perpetuo, inconsciente e irremisible. Es -para millones de personas- un mal sueño de muy difícil despertar. Así que no importa lo que hagas. No importa si viajas a Saturno o al Nepal, si declaras guerras o amores, si eres asesino o Papa. SÓLO ERES UN CRÍO. (Y yo también). Estás atascado sin remedio en la edad que tenías cuando sufriste tus peores maltratos. Desde entonces no has crecido ni un minuto, ni un milímetro más. E ignorarlo es precisamente lo que te convierte en un loco peligroso. Pues el mundo no lo destruyen los malos y los psicópatas. El mundo sólo sucumbe a los millones de niños hechizados que, sin despertar y asumir con valentía su tragedia, se inventan pasados felices y perpetran sonámbulamente toda clase de venganzas contra el Universo.  (Texto importado de mi Página de Facebook).

Nota: Véase también este comentario.
La dulzura"Agosto": un película con final feliz
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7 comentarios
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 alguien  18/Septiembre/2017 20:42
Nadie parece entender, porque esto afectaría a las estructuras de poder social, que el ser humano nace muy prematuramente, en mi opinión con más de dos o tres años de antelación. En consecuencia somos una especie marsurpial donde el cerebro del pequeño se forma dentro del saco emocional de sus padres sobre todo en el de la madre. La mente no se forma en el útero materno, se forma afuera mediante la interacción con el medio (los padres en un principio).

¿ Como no va esto a determinar casi toda la vida ?.

La reacción media del gran público de "...la infancia no es tan importante....hasta cuando la infancia" no es más que otro mecanismo de defensa que va desde la negación como en este caso hasta la formación reactiva con esa cruzada por el bienestar infantil tan neurótica y moderna....claro el bienestar infantil de los otros...el propio no...eso duele y da miedo.   Resp.
 JLC  19/Septiembre/2017 11:00
Para aclarar mejor este post, indicar que evidentemente sólo es una generalización más o menos poética. Naturalmente que muchas personas, con ayuda de la experiencia y/o determinadas terapias, podemos crecer hasta cierto punto en determinados aspectos. Pero no más. Así que estas personas, y no digamos los millones de individuos a quienes ni la vida ni las terapias les aportan -por muchas razones- nada realmente madurador, seguimos conservando una cierta cantidad de "infantilismo" que, más o menos disfrazado, mostramos continuamente en nuestras relaciones íntimas, los momentos difíciles, los síntomas neuróticos, los valores sociales, la política, el arte, etc. Como la maduración "completa" jamás se alcanza, podemos decir que, en un sentido muy profundo, todos somos "niños" perpetuos. A ello se refiere este post.

Un saludo a todos/as.   Resp.
 Titilandum  22/Septiembre/2017 14:35
Siempre he creido que, si alguien consiguiera madurar del todo, sería un dios. Un dios fugaz, pero absolutamente autosuficiente y perfecto. Quiero parecerme a uno de estos "dioses", pero tampoco me gustaría ser uno.   Resp.
 Jabo  27/Septiembre/2017 22:44
Después de leer tu post “Sólo hay infancia”, los comentarios y tu respuesta aclaratoria, y en vista a los dolorosos acontecimientos que vive México, con huracanes y terremotos, sólo puedo atinar a escribir desde mis miedos infantiles y sin embargo reconocer que lo que has escrito es absolutamente cierto, ya que los ya muy conocidos “desastres” o más bien eventos naturales, ponen en tela de juicio todo nuestro accionar histórico. Más concretamente la pregunta que me hago es ¿Quién ha construido todos esos edificios que hoy se caen, en una zona sísmica que hace muchos años fue un gran lago? ¿Qué políticas implementan los gobiernos con respecto a los reglamentos de construcción y de protección civil?, etc. Y hoy no me queda más que responder; han sido niños jugando a ser adultos creyendo que son capaces de desafiar a las fuerzas de la naturaleza. En su momento ha jugado la avaricia, en otro momento la corrupción, en otros la negligencia, todos ellos rasgos de nuestro infantilismo adulto (o adultez infantil), que cree tener respuestas a cosas que no puede controlar -no por lo menos con esas respuestas. Sí, somos niños los que destruimos (y nos destruimos) la naturaleza (de la que estamos compuestos) y esto lo hacemos desde lo que pensamos, hacemos, consumimos, producimos, usamos, desechamos, y siempre como niños ávidos de llenarnos del amor materno (y familiar) que no tuvimos en la infancia. No son otros, no son extranjeros y mucho menos marcianos, los que calientan al planeta, los que contaminan con basura los océanos, el aire y los campos, los que producen fuerzas que no podemos (no deberíamos) usar porque implicarían la aniquilación de nosotros mismos (las armas nucleares), los que desperdician los recursos naturales en "lujos" para unos cuantos. Somos los Adultos infantiles que responsabilizamos a los otros (a otros adultos infantiles) y nunca vemos lo que nosotros también hacemos, pues hacemos nosotros todo lo anterior.
Y lo peor, somos nosotros los que humillamos, descuidamos, desprotegemos y ponemos en riesgo a nuestras propias crías. Y somos incapaces de ver que si somos niños asustados jugando a ser adultos. ¿Qué adulto, hablando de adultez integral, verdadera, podría poner en riesgo, destruir, contaminar y arruinar la personalidad de sus hijos?
Sí, también tienes razón José Luis, algunos logran crecer solo en cierta medida (con terapias por ejemplo) y en algunos aspectos…¿y los demás aspectos de la vida? Seguimos siendo niños asustados y necesitados.
Y sí, te asiste la razón, pues los que nos gobiernan son niños ávidos de atención y los que somos gobernados carecemos de lo mismo desde el lado opuesto.
Y por último, la pregunta que me hago es: ¿tenemos futuro cómo humanidad? No lo sé.   Resp.
 JLC  28/Septiembre/2017 13:01
(A Jabo) Muchas gracias, Jabo, por tu fenomenal comentario. Por tu perspectiva global, tu "zoom hacia atrás" del problema. ¡La comparto absolutamente! Y en cuanto a nuestro futuro... :(

Buenísima también tu observación, Alguien, sobre nuestra "marsupialidad". Totalmente de acuerdo con tu análisis.

En cuanto a tu reflexión, Titilandum, me parece que a los dioses, tal como anda el mundo, tampoco les gusta serlo, pues diríase que se han suicidado... :)

Muchas gracias y un cordial saludo a todos/as.   Resp.
 Titilandum  29/Septiembre/2017 21:23
Muchas gracias.

Mi "reflexión" iba más bien relacionada con la idea de Dios de Spinoza...[que por cierto es "causa immanente", pero no "transitiva" de todas las cosas. Debido a que es eterno e infinito (es la Naturaleza, el "Todo"...) no "necesita" nada que "aumente" su ser, de modo que no "crea" ni "ama" ninguna cosa (aún menos a "nosotros"). Los seres humanos, en tanto que "modos" (formas en que se expresa Dios/Naturaleza), somos imperfectos, y necesitaríamos de los demás para poder "perfeccionarnos", etc.]

Desde el punto de vista emocional, si fuesemos "absolutamente maduros", supongo que no "necesitaríamos" de los demás para "completarnos" , suplementarnos, continuar creciendo...[Aunque entiendo que la madurez que propones desde tu perspectiva consiste en un proceso continuo de autoconocimiento, en el no dejar de crecer con el tropismo más saludable, siempre en la correcta interacción con los demás, y NO en llegar a un estado concreto de madurez].
Supongo que en esa necesidad que todos tenemos (en tanto que todos somos, al menos, parcialmente inmaduros, o levemente neuróticos) encontramos la mayor parte de placeres "saludables", e incluso la "felicidad" bien comprendida ("como capacidad de mantenerse navegando bajo la tempestad").

Sólo en ese sentido, desde el punto de vista emocional, me siento contento de ser tan sólo un modo imperfecto, y no un "Dios". Ahora bien, eso no significa que sea conveniente huir del "infantilismo" y perfeccionarse o dirigirse hacia la mayor estabilidad emocional (o dicho de otro modo, aumentar el propio ser).

Un saludo a todos.   Resp.
 Truman  09/Octubre/2017 07:36
Primero gracias Maestro por tu nuevo artículo.

En mi caso llevo muchos años en el camino de salir de la ignorancia de mí mismo. Dicho desconocimiento me convertía, tal y como apunta JLC en el artículo, en un loco peligroso. Ahora siento que soy menos loco-peligroso... Gracias Maestro de nuevo.

He descubierto a otro Maestro gracias a un post en este blog, Alejandro Jodorowsky. Es mágico escucharlo y leerlo.

Un saludo a todos.   Resp.
 

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