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05 Febrero 2018

El lado oscuro de la ley

Por JOSÉ LUIS CANO GIL


Cuanto más corrupto es el estado, más leyes tiene.
(Tácito)

No hay leyes. No hay otra guía que un poderoso instinto de probidad,
de honestidad, de bondad, de honradez.
(F. Nietzsche)

El mundo occidental siempre se ha sentido fascinado con las leyes. La ley es control, la ley es orden, la ley es felicidad. Todo lo que no marcha bien en nuestras vidas imaginamos que con "más leyes" mejoraría. Habría más trabajo, más justicia, menos violencia, más bienestar. Y los poderosos encantados de dárnoslas. Pero toda acción genera su reacción y cada ley, queriendo favorecer o reprimir determinados aspectos de la realidad, interfiere sin remedio en otros ámbitos y, a menudo, crea nuevos problemas o incluso efectos contrarios a los esperados. Cuantas más leyes existen, más "efectos secundarios" producen y más difíciles son de administrar. Y, así, aunque un mínimo de buenas leyes es indispensable, el exceso de ellas acaba dañando todo aquello que quieren proteger. La superreglamentación no es ninguna panacea.

Ante todo, ¿qué es una ley? Si nos fijamos bien, a menudo es un parche, un remedio "conductista" contra un problema cuyas verdaderas causas no se quieren afrontar. Por ejemplo, alguien comete un acto violento y, como la ley lo prohíbe, se le juzga y condena debidamente. Pero a la ley no le interesan los determinantes psicosociales -absolutamente violentos- del delincuente, quien, pese a su responsabilidad superficial, en el fondo no es más que un títere insignificante de la cadena de acontecimientos. La ley no se ocupa de ello porque ella misma forma parte del sistema de brutalidades. Si el individuo no hubiese sido previamente abusado, difícilmente habría desarrollado acciones violentas y, en consecuencia, nunca habrían sido necesarias leyes para castigarlas. La ley es, en otras palabras, no sólo una medida de control, sino también la expresión y tapadera de algún tipo de fracaso.

Ya el extraordinario Tao Te King, fuente inagotable de sabiduría e inspiración, nos dice al respecto:

Cuando se abandona el Tao aparecen la bondad y la justicia. / ... / Cuando no existe armonía entre los seis parientes se necesita la piedad filial y el amor paternal. / Cuando hay revueltas en el reino se inventa la fidelidad del buen súbdito.. (18)

Es decir, cuando desaparece -por los motivos que sean- el "buen rollo" de las cosas, surgen de inmediato los valores, las normas, las leyes, como cortafuegos del problema y también como prótesis y simulacro de lo perdido. Aunque precisamente por eso, como tales medidas ignoran las raíces de los asuntos, los problemas siguen multiplicándose:

Cuantas más limitaciones y prohibiciones haya, más pobre será el pueblo. / Cuantas más armas, más desorden habrá en el reino. / Cuanta más astucia, más hechos extraños ocurren. /Cuantas más leyes y decretos, más ladrones aparecen. (57)

Y es que las leyes son intentos desesperados de controlar lo que no entendemos, lo que a menudo las asemeja al hecho de "matar moscas a cañonazos". Cuanto más forcejeamos contra la vida, peor va todo. Como asimismo nos recuerda Lao Tsé:

Quien pretende el gobierno del mundo y transformar éste se encamina al fracaso. / El mundo es un vaso espiritual que no se puede manipular. / Quien lo manipula lo empeora, quien lo tiene lo pierde. / ... / Por eso el sabio rechaza todo exceso, evita lo pródigo, rebaja toda exhuberancia. (29)

Psicológicamente, las leyes son también derivados de la superstición. Surgen de la creencia mágica de que la Ley, la Palabra, el Verbo, impuesto por alguna máxima autoridad, es de algún modo divino, omnipotente, salvador. El ser humano vive absolutamente subyugado por el lenguaje. Nos cautivan las palabras; nos hechizan los oradores, los discursos, los charlatanes. La mayoría de nuestras miserias provienen precisamente de esta pasión humana por el lenguaje. O, más exactamente, de nuestra proverbial confusión de lo pensado/hablado con la realidad. Por eso el lenguaje y las leyes y rituales que organizamos con él, además de formas de representar y controlar el mundo, son también -esencialmente- delirio y alucinación. De ahí que, como siempre nos enseñaron las diversas espiritualidades, no podemos acceder al amor y la sabiduría sin trascender nuestro pensamiento/lenguaje.

Nuestro apego a las leyes resulta asimismo de nuestro miedo a la libertad, consecuencia a su vez de nuestro profundo desamor, nuestro desamparo emocional, nuestra neurosis. Millones de personas que jamás fueron queridas y protegidas en su infancia esperan en su vida adulta, en efecto, que las autoridades sociales, los dioses, quien sea, lo hagan finalmente. Por eso la gente es tan propicia a renunciar hasta a sus últimos gramos de libertad a cambio de la "seguridad" prometida por cualquier salvador -¡o mafioso!- de turno.  

En lo político, las leyes nacen y/o están al servicio explícito o encubierto de: 1) los poderosos; 2) las mismas burocracias que las crean y gestionan; 3) la gente. Las leyes de los dos primeros grupos suelen implantarse:

  1. Por la fuerza. Es decir, de forma explícita y autoritaria.
  2. Por el "bien de algunos". Mediante la sugestión continuada (propaganda), se convence a determinados colectivos de lo "estupendas" que serían para ellos ciertas normativas, etc. Finalmente tales grupos acaban reivindicándolas como "propias".
  3. Por el "bien común". De igual modo, se persuade a la sociedad de que "lo mejor para todos" es aceptar "solidariamente" ciertas leyes desagradables e incluso injustas. Como nadie quiere ser "insolidario", la mayoría de gente se somete.

El primer método es propio de las dictaduras. Los demás son típicos de las democracias, mucho más astutas porque deben cultivar la ilusión social de que "el pueblo" decide las cosas. Cuando el sistema no siente gran interés por ciertas leyes, ya sea porque le perjudican, ya sea porque se aprobaron sólo para acallar la opinión pública, comprar votos, etc., decimos de ellas que son leyes meramente decorativas. "Papel mojado".

Si cada ley es, como hemos visto, un parche más o menos problemático, entonces el exceso de parches puede resultar catastrófico. Las leyes pueden ciertamente causar más problemas de los que quieren solucionar, obtener efectos contrarios a los deseados o, simplemente, volver cada vez más lento e ineficaz el propio sistema (7). Para conocer el auténtico valor -e incluso la verdadera intención- de una ley, no basta con fijarnos en sus pretendidos objetivos, sino mucho más en sus resultados prácticos. Veamos algunos ejemplos.

  • Se reglamenta para garantizar la "seguridad ciudadana" (en materia de delincuencia, terrorismo, etc.), pero los controles del estado aumentan tanto y las libertades se reducen en tal medida que, a cambio de una supuesta protección frente a algunos peligros poco probables, nos amenaza ahora un enemigo mucho mayor y definitivo. (1)
  • Se reglamenta para "defender" a las mujeres de los abusos "machistas", pero se las convierte en cómplices de un colosal negocio totalitario (2), se las explota igual o más que antes, aumenta su desdicha general, se multiplican las injusticias sociales sin reducirse la violencia de género, y la familia -base de toda estabilidad emocional y social- se deteriora más que nunca. (3)
  • Se quiere reglamentar para "proteger" a los niños de la violencia (4) pero, con toda probabilidad, aumentarán los atropellos del estado contra las familias, se les arrebatará injustamente a muchos niños para internarlos en instituciones a veces dudosas (5), los niños seguirán sufriendo, etc.
  • Se reglamenta "contra las drogas", pero sólo aumenta la atracción hacia ellas, su precio, la corrupción de los estamentos involucrados en su tráfico, las muertes por adulteración y/o "sobredosis", etc. (6)
  • Se reglamenta para proteger a los extranjeros pero, como las legítimas quejas locales no son escuchadas, la xenofobia aumenta, la extrema derecha prospera y el futuro se vuelve cada vez más peligroso para todos.
  • Se reglamenta para "garantizar" todo tipo de legalidades, seguridades y protecciones en todos los ámbitos (infancia, juventud, vejez, pobreza, trabajo, enseñanza, salud, comercio, alimentación, transportes, tráfico, internet, espectáculos, sexo, buenas costumbres, oenegés, subsidios, etc.). Pero la cantidad necesaria de leyes, normas, obligaciones, papeleos, controles, plazos, impuestos, juicios,. sanciones, etc., es tan colosal, tan frecuentemente contradictoria y dictada desde tantos niveles diferentes (local, comarcal, nacional, internacional...), que sus resultados no podrán ser sino muy distintos de los esperados. Por ejemplo, más paro, más precarización en todos los sectores, más corrupción generalizada ("hecha la ley, hecha la trampa"), más lentitud e ineficacia de la justicia, más conflictividad sociopolítica, más endeudamiento, más dificultades económicas y, en definitiva, más -y no menos- malestar social.

El delirio legalista se resume en que, para solucionar muchos de los problemas que él mismo crea, fabrica sin descanso más y más leyes -y, por tanto, más y más "delitos" y delincuentes-. (8) Nunca se detiene, jamás da un paso atrás, no realiza la menor autocrítica, y menos aún considera otras alternativas. La máquina hiperreguladora es, de este modo, una ingente, ineficaz, carísima, alienadora, autosuficiente y kafkiana tiranía encubierta.

Una sociedad con más leyes no es necesariamente más "justa", sino menos libre. Cuantas más leyes aceptamos, más débiles y dependientes nos volvemos frente al sistema, y más intrusivo y abusador se hace éste. Por supuesto que unas pocas leyes -no sé cuántas- son indispensables. Pero, ¿desde cuándo los niños fueron más felices, las parejas más amorosas, las familias más armoniosas, la gente más pacífica, los gobiernos más justos, las sociedades más prósperas, etc., gracias a cualquier decreto? La mayoría de males humanos no proviene de la falta de normas, sino del desamor, la ignorancia, el miedo, el egocentrismo, la violencia. Por eso el mundo no necesita más reglamentos, sino más buenas personas. Mucho más amor, cordura e inteligencia.

__

1. China: estado policial con 600 millones de cámaras de reconocimiento facial

2. Andalucía: el 75% de los presupuestos se dedican a políticas de género.

3. Véase "Soy víctima" (Olga Pujadas) ó Feminicidio o auto-construcción de la mujer (Prado Esteban)

4. Save the Children exige al gobierno una Ley contra la violencia a la infancia

5. Ya se está haciendo por distintos motivos (véase aquí, aquí o aquí), lo que es terrorífico. Por supuesto que debe controlarse la violencia familiar, etc., pero no rompiendo arbitrariamente las familias (salvo casos extremos), sino con humanidad, discernimiento, ayudas, terapias, etc. 

6. Historia general de las drogas, de Antonio Escohotado

7. España: 100.000 leyes y 1 millón de páginas de reglamentos nuevos al año

8. Lo mismo que sucede, p. ej., con los fármacos. En vez de conformarnos con los pocos cientos y eficaces que ya nos bastan contra todas las enfermedades, se nos inunda sin tregua con miles de ellos, tan superfluos como caros, e incluso nos inventan las pseudoenfermedades necesarias para consumirlos. En exclusivo beneficio del sistema, claro.

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12 comentarios
ComentarÚltimo Comentario
 Sarasvati  05/Febrero/2018 16:09
¡¡BRAVO, Jose Luis!!
Has tratado un tema, con el que llevo luchando a muchas bandas desde hace tiempo. ¡Bravo!

Ese miedo a lo desconocido, a meter la pata los súbditos de las normas y a seguir las leyes en beneficio propio, porque eso les proporcionará mantener su puesto, una cantidad ingente de dinero y perpetuar instituciones innecesarias a nuestra costa, que se perpetúan, terriblemente, gracias a NO SER BUENAS PERSONAS.

" Se quiere reglamentar para proteger; a los niños de la violencia (4) pero, con toda probabilidad, aumentarán los atropellos del estado contra las familias, se les arrebatará injustamente a muchos niños para internarlos en instituciones a veces dudosas (5), los niños seguirán sufriendo, etc."

Este parráfo lo destaco, y afirmo que es lo que se está haciendo a nivel masivo: romper "la familia -base de toda estabilidad emocional y social" (como tan lúcidamente indicas)

No interesa llegar a la VERDAD, buscan como buitres, asesinatos, para quedarse con los despojos y ahí hacer a sus anchas "sus horrorosas malas artes" utilizando la ley no, la trampa. Con ello se ponen más títulos y se llevan una buena bolsa de dinero.

Pero señores, no van a las familias donde hay niños que verdaderamente necesitan de esa protección, no. Sino que van a las familias con más amor, unión y respeto, por tanto sanas y felices. Que buscan la ayuda de la ley ante crimenes penales. Personas libres y sin miedos. Doy fé de ello.
¿Tal vez porque estas familias ponen en riesgo el maldito sistema?... Creo que va por ahí. ¿Por qué a niños felices, plenos, inteligentes y queridos, y no a los desprotegidos, abandonados y maltratados?

Mantienen los esbirros de la ley una hipótesis y aunque la verdad sea más grande que un templo, no se apean del burro, ya que es mejor una familia rota y un niño doblemente herido, que condenar a una institución.
¡Estoy cabreada de tanto sacrificio! .
¡Cada día siguen sacrificando inocentes!. ¡No estamos lejos de los tiempos de la Sagrada Biblia; Estamos igual o peor!

Por tanto quien no se doblega y no acepta, al que sigue luchando lo acribillan de tal modo para desestabilizarlo y que desista, que verdaderamente ¡es una lucha titánica!.

Animo a todos a releer este artículo tan BRILLANTE de Jose Luis, muy amenudo. Busquemos ese fin... Más buenas personas. Y no nos dejemos engañar. Los que su uniforme va asociado a los buenos, los con su uniforme indican que son los buenos de la película (sea el uniforme que sea), no es cierto. Que no nos engañen más y menos a los niños. Seamos capaces de ver más allá. Hay buenos y malos, y me da que los que se ponen el uniforme de buenos, es dónde más malos hay.

Valentía y Amor, necesitamos. No leyes, uniformes, miedo, buenismo, engaño y palabrería.

Un abrazo y un enorme GRACIAS, Jose Luis!   Resp.
 Alguien  07/Febrero/2018 15:06
Tampoco deberíamos de perder de vista la visión Nietzcheniana de la legalidad.

En realidad gobierna (domina) el mas fuerte, el que esté dispuesto a aplicar la mayor cantidad de violencia pasada presente o futura, esto lo podemos ver en todas partes tanto en el estado como en el mundo de los negocios: el puesto dentro de la pirámide viene dado por la cantidad de violencia explícita o soterrada que esté dispuesto a utilizar la persona. Nos decía Nietzche que el dominador el aquél que es capaz de transcender a su instinto de supervivencia y poner su vida en riesgo con tal de ser "ÉL" quien domine.

Cada vez que se investiga la historia de las grandes familias que dominan en la política o en los negocios nos encontramos con el antepasado que transgredió las reglas del momento (guerras, crimen, contrabando, etc,etc) arriesgando su integridad física y saliendo triunfante del trance, luego las generaciones futuras lo que hacen es aprovechar esa ventaja. Eso no quiere decir que el gran porcentaje no fracasa y acaba mal en su afán de dominar.

Los demás que no se atreven a desafiar el entorno y jugársela entonces constituyen el gran grupo de dominados.

Entonces vienen las leyes tratando de buscar una cierta "legalidad" a lo que en realidad es la dominación de los más débiles por los mas fuertes. Los fuertes-dominadores tienen la necesidad de justificarse en base a otra cosa que no sea la fuerza así como su deseo de jugársela para mantener la supremacía y en la legalidad lo consiguen muchas veces olvidando que para llegar a esa posición ellos mismos rompieron la legalidad en el pasado.

Por otra parte los dominados no serían capaces de soportar su humillante condición de dominados-permanentemente-expr opiados por lo que la ley les viene bien para sentirse "buenos ciudadanos" (o buenos cristianos...es lo mismo) constituyendo todo un acto de desplazamiento donde el y cobarde humillado que no se rebela a pesar del constante abuso se transforma en el buen ciudadano trabajador y pagador de impuestos.

A ambos dominadores y dominados les es útil la legalidad para esconder su verdadera relación de dominador a dominado.

Por ejemplo, es curioso como en los múltiples casos de corrupción españoles los corruptos-dominadores se la juegan y se arriesgan hasta lo indecible con tal de hacer lo que ellos quieren: promulgan sus propias leyes, crean unos entramados de dinero negro impresionantes, manipulan la justicia a su antojo, tiene agentes de cuerpos de seguridad del estado a su servicio, es decir: están activos y con energía todo el tiempo, arriesgan su patrimonio y a ellos mismos persiguiendo lo que ellos quieren, que es verdad que es corrupto y deleznable, pero es lo que ellos quieren y toman acción....y con que energía.

En cambio el dominado no toma acción alguna y lo que hace es quejarse.

En vista de esto me pregunto quien es mas neurótico: el corrupto-dominador que activamente persigue su corrupción y se la juega porque es lo que le gusta y quiere o el ciudadano medio pasivo-dominado que no hace absolutamente nada al respecto, permiten que le roben constantemente y encima les vota.

¿ Quien está peor psicologicamente: el que toma acción persiguiendo sus metas (sean cuales sean) o aquél que lo que hace es quejarse sin tomar acción alguna ?

La eterna diada sádico-masoquista cada quien con su dinámica.

Para meditar   Resp.
 Titilandum  07/Febrero/2018 17:34
Muchas gracias, José Luis.

Como apunte: no olvidemos una nueva oleada de normativas en las Universidades, acompañadas de sus abundantes porciones de burocracia. En mi opinión, constituyen en su mayoría una tanda de procesos innecesarios que sólo generan malestar social a una parte importante de la ciudadanía.

Una realidad bastante kafkiana, sin duda.

Un saludo.   Resp.
 Sarasvati  07/Febrero/2018 22:43
(A Alguien) Sin olvidar
- todo lo que dices en tu comentario - revisarlo con las características de la franc masonería...   Resp.
 Sarasvati  07/Febrero/2018 22:45
(A Titilandum) una oledad de normativas, que doy fe, cambian cada dos por tres, lo que produce un auténtico mareo, por no decir desquicie, a los que trabajan dentro de ellas también.

Saludos!   Resp.
 JLC  08/Febrero/2018 10:18
(A Alguien) Muchas gracias por tu extraordinaria reflexión, Alguien. e_25 Un saludo. :)   Resp.
 Héctor Cantó  09/Febrero/2018 19:22
(A Alguien) La reflexión Nietzscheana es interesante.

Me da la sensación de que Nietzsche se encontraba entre dos tierras y que fue incapaz de encontrar el poder que inconscientemente deseaba. Me refiero a un poder humanista en contraposición a un poder abusivo. Dos clases de poder que creo él no llegó a distinguir del todo.

Culpó a los más débiles de sumisos y pasivos y quiso emular a los más fuertes sin hallar una vía de acción plausible. Pues aún habiendo invertido los calificativos socialmente aceptados de ‘bueno’ y ‘malo’, él se seguía sintiendo malvado y encontraría injustificada cualquier acción que le hiciese adquirir poder.

De su filosofía se desprende además, por su forma de relatar la génesis de las leyes, que sigue culpando a los poderosos, y también según este relato, que el hecho de adquirir poder crea división social, cuando en realidad ocurre lo contrario (siempre que hablemos de un poder humanista).

Pero todo el error estriba en el concepto de poder.

Nietzsche, como tantos otros filósofos, utilizó la filosofía para no enfrentarse a sus heridas.

No soy un experto y estaría genial que alguien más ilustrado diese su punto vista.

Un saludo.   Resp.
 Adarga  10/Febrero/2018 08:04
Buenos días: Pedazo de artículo!!! Enhorabuena y muchas gracias por, como decía mi abuelo, " echar un misto" e iluminar tanta oscuridad. Feliz jornada.   Resp.
 Adarga  10/Febrero/2018 08:34
Perdón, añado a mí comentario: me he entretenido en leer los artículos que ilustran las observaciones de José Luis. No todos, porque se me han puesto los pelos de punta y he tenido que parar. Poco a poco. Muchísimas gracias.   Resp.
 Alguien  10/Febrero/2018 09:12
(A Héctor Cantó) Efectivamente Héctor, a mi modo de ver existe muchísimo de racionalización y de proyección en la obra de nuestro amigo.

Nietzsche era el típico hijo eternamente débil y enfermo de una familia acomodada, para colmo su padre murió cuando él tenía cinco años por lo que se crió con su abuela y sus hermanas solteronas. No tuvo un referente masculino es su crianza. Luego fue profesor universitario, evidentemente no era un hombre de acción.

Para colmo se enamora de una noble rusa hija de militares llamada Lou Salomé, extremadamente reguapísima pero con la que adopta la posición pasiva del "amigo para charlar", claro la Lou se acostaba con quien quería y luego se juntaba con Nietsche para "charlar de forma amigable". Digamos que Nietsche fue el padre de los pagafantas. Despues de años y años de "charlar" le propone matrimonio "así sin más" como para salir del trámite, cosa que evidentemente ella rechaza. Lou Salomé provenía de familia de militares rusos de la época del Tzar Romanoff: le gustaban machotes y decididos.

De todo esto nacie el libro de Así Habló Zaratusta. La conexión con lo personal es evidente.

A mi modo de ver fue ese dolor insoportable de su propia debilidad junto a su extraordinaria agudeza intelectual lo que le permite atisbar a mecanismos profundos de poder a los que nadie había accedido o traído a la consciencia, es decir: buen ciudadano y legalidad no son mas que sucedáneos de la eterna pareja dominados dominadores.

Quizás para acceder al poder humanista que comentas primero haya que acceder al poder real que comentaba Nietzsche: una vez que me demuestro a mi mismo que tengo "el poder" por que yo valgo y me lo he demostrado a mi mismo ya no tengo que demostrarle nada a mas nadie y por lo tanto puedo adoptar una actitud generosa, es decir: humanista.

Todo esto me remite al complejo de castración y a su superación. Todo hombre que no ha superado su complejo de castración tiende a andar por la vida demostrando que él es hombre, macho, fuerte, conquistador, agresivo, follador, etc,etc. Solo una vez que lo supera, solo cuando el siente de verdad que es un hombre que no tiene que explicarle nada a nadie y le resbala lo que opinen de él entonces se libera de la constante puesta en escena........y en ese momento ya está preparado para amar.

De todo esto se desprende el que la generosidad y la humanidad solo se da entre personas que se sientan "fuertes" e independientes las unas de las otras, pero que están juntas y colaboran en esto y aquello porque quieren y les gusta.

Pobre Nietzsche tan listo para unas cosas y tan tonto para otras.

Un saludo   Resp.
 Héctor Cantó  10/Febrero/2018 10:43
(A Alguien) ¡Genial Alguien!

¡Me ha encantado!

Un saludo :)   Resp.
 Tatum  11/Febrero/2018 19:54
A veces pienso que en el Tao Te King está la respuesta a todo o a casi todo.

Gran artículo y grandes aportaciones en los comentarios :)

un saludo   Resp.
 

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