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José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

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Los celos

 

Los celos son una lacra. Producen incontables sufrimientos en los celosos/as y, no hay que decirlo, en sus víctimas. Aunque los celos forman parte natural del amor, a menudo se combinan con la propia neurosis y, adquiriendo entonces una dimensión exagerada, pueden convertirse en el cáncer que destruya al amor lentamente. Los celos pueden ser "fundados" o totalmente "infundados" (cosa no siempre fácil de determinar, pues a veces el corazón capta cosas que la mente aún no sabe). Pero, en todo caso, lo determinante de los celos es su intensidad. Cuanto más fuertes y perturbadores son, tanto más evidencian la condición neurótica del sujeto. Pues los celos, como todas las emociones y sentimientos, no dependen sólo de los condicionantes externos, sino más aún de la propia psicodinámica.

Los celos excesivos son siempre, pues, un síntoma neurótico. ¿Un síntoma de qué? Podemos enumerar diferentes causas:

1) Problemas de relación. Fallos significativos de empatía, de afinidad, de comunicación, de confianza, de intimidad afectiva, de satisfacción sexual, de tiempo compartido, etc. Todo ello puede hacer sentir a muchas personas, con razón, que su relación es demasiado pobre, demasiado frágil, demasiado vulnerable. En tales casos, el mundo exterior les parecerá demasiado excitante, lleno de tentaciones, algunas de las cuales podrían arrebatar de su lado a su pareja. Sobre todo si no confían demasiado -con antecedentes fundados o no- en ella. 

2) Carencias amorosas tempranas. Las personas que sufrieron mucha falta de cariño, que tienen un hambre antigua de amor, suelen ser ávidas y posesivas con su pareja. Por tanto, viven con pánico cualquier relación de ésta con otras personas. Estos celos expresan un horror infantil a la pérdida, al abandono, del que huyen desesperadamente aferrándose patológicamente a su relación.

3) Narcisismo. Las personas muy narcisistas, para llenar su vacío inagotable y sentirse poderosas, necesitan "poseer" a su pareja, dominarla en todos los sentidos. Cualquier cosa  que amenace este dominio, sobre todo si además sufren rasgos paranoides, excitará su angustia, sus celos, su envidia y su agresividad. Los celos de estas personas pueden ser muy destructivos, llegando incluso al grado de delirios.

4) Inseguridad. Muchos individuos con muy baja autoestima no se sienten merecedores de ser queridos. Por tanto, sienten el continuo temor de ver confirmadas sus sospechas, de que en cualquier momento su pareja pueda abandonarlas por alguien más "interesante". Sus celos significan: "¡me aterra que suceda lo que creo merecer!".

5) Proyecciones. Cuando alguien desea intensa y/o inconscientemente ser infiel, suele temer obsesivamente que su pareja también pueda serlo. "Piensa el ladrón que todos son de su condición", dice el refrán. Sus celos expresan entonces, entre otras cosas, el temor y la envidia de que la pareja pueda adelantársele.

6) Valores. Los valores morales y socioculturales (religiosos, machistas, etc.) de muchas personas les hace entender el amor y el matrimonio como una especie de negocio, un contrato de propiedad. Cualquier posible infracción de dicho contrato supondría entonces una traición personal y una humillación social insoportables. El miedo excesivo a esta vergüenza pública motiva a esta clase de celosos.

Etcétera.

Vemos, en fin, que la psicodinámica de los celos exagerados puede ser muy variada. Para prevenirlos o superarlos, la única solución es, por tanto, descubrir y remediar los motivos específicos de cada persona.
 

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Revisión: Julio, 2014
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