ARTÍCULOS
José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

Artículos | Blog | Mis Libros | Contacto

 

El bien y el mal

 

El bien no es aquello que tú "haces". El bien es aquello que sucede por sí  solo cuando dejas de hacer el mal. Es como el alba. El amanecer no es lo que tú pintas en tu ventana, sino lo que disfrutas cuando abres de par en par dicha ventana. Pues, cuando abres los ojos, la luz sucede.

Todos deseamos "el bien", esto es fácil. El problema es que no existe la menor posibilidad de realizar ese bien (en lo personal, social, político...) si no limpiamos antes nuestras cloacas interiores. Un organismo sano, un hospital decente, una ciudad limpia y saludable, requieren necesariamente de sistemas eficientes de evacuación de deshechos. ¿Qué sucedería si no pudieses vaciar durante semanas tus intestinos; si no desinfectásemos los quirófanos; si no recogiéramos las basuras y conservásemos en buen estado las alcantarillas de nuestras ciudades? Así sucede con el bien. Todo lo que no limpias en ti, te infecta. Y entonces el mundo se convierte en "Mal". 

Una antigua amiga aficionada a la pseudoespiritualidad me dijo hace años respecto a mi formación como terapeuta que "no entendía de qué servía remover en las cloacas de la gente". Yo me quedé atónito, pues no esperaba eso de su gran inteligencia. También vi el otro día en televisión un buen debate sobre educación alternativa. Eran gente buena, lúcida y bienintencionada; me identifiqué con todas sus ideas... excepto con una. Con cierta idea tácita que nadie mencionó ni una sola vez. Y era ésta: ¿cómo esperaban aquellas personas crear un sistema educativo mejor que el actual -más respetuoso, más libertario, más creativo, más humanista-, y de qué manera familias y profesores iban a contribuir a ello, etc., si todos ellos no concienciaban y se purgaban antes de todo el desamor, la violencia y la pedagogía negra incorporadas en sus corazones durante décadas?

Los grandes valores no son suficientes. Más aún, suelen ser una defensa típica contra la basura que no queremos limpiar. No podemos construir casas sanas sobre basurales tóxicos. Todo lo que hacemos sobre el estiércol apestará a estiércol y se convertirá en estiércol. Por eso la historia es el permanente "reciclado" de los detritus y la continua reinvención de "perfumes" para tapar el hedor inextinguible... Es una pena. En cambio, si millones de personas nos limitásemos, única y exclusivamente, a limpiar nuestras propias inmundicias, un mundo radicalmente nuevo -y reluciente- amanecería.

No, no existe un Mal que haya que combatir. No existe un Bien que haya que imponer. No existen la "ética" y los "valores" que puedan ayudarnos a "mejorar" el mundo... (La humanidad no mejora con los milenios, sólo se vuelve más hipócrita). Siempre proyectaremos contra el mundo todo lo que no hemos resuelto en nosotros mismos.  Por tanto, sólo existe la suciedad inconsciente. El desaseo emocional. La mugre psíquica. 

¿Quién se animará a limpiar sus propias alcantarillas?
 

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Mayo/2014
© Se admite la reproducción de este artículo, citando al autor y la URL correspondiente.

¿Te ayudan estos artículos?

 

www.psicodinamicajlc.com