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José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

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Escuchar

 

Si quieres convertirte en ser humano, si quieres mejorar, si quieres cambiar el mundo, sólo tienes que hacer una cosa: ¡aprende a escuchar!

El mundo no es realmente un diálogo, un hábitat de conversaciones, una trama de comunicaciones como se nos vende habitualmente en este mundo electrónico de "redes sociales", etc. No. El mundo es, más bien,  una estruendosa cacofonía de sordos donde todos hablan, gritan, imponen su voz, su opinión, su ego,  sus quejas... pero nadie escucha. Nos importa muchísimo menos lo que el otro tenga que decirnos, que nuestra urgente necesidad de hacernos oír. Esto nos convierte en "teléfonos" sordos, con micrófonos pero sin auriculares, inservibles. Pues, ¿quién querría, en efecto, un teléfono sin sonido?

Todos hemos vivido mil veces estas situaciones. Te quejas de algo a alguien y de pronto te interrumpe diciéndote:  "¡Uy, a mí me pasa lo mismo". E incluso más. Y, sin darte cuenta, te encuentras soportando su monólogo protagonista. O intentas dar tu opinión sobre algo, pero mucho antes de acabar ya te ha cortado dándote la suya. O expones cándidamente tus sentimientos, pero sólo obtienes broncas o sermones al estilo de "no te quejes, porque fíjate que yo, yo, yo...". O quieres escuchar en una entrevista a tu personaje favorito, pero sólo oyes los largos soliloquios del presentador, que quiere destacar sobre su invitado. Etcétera. Mucha gente, en suma, no escucha, sino que roba cuanto antes la palabra a los demás para ser ella misma el centro de atención.

La razón de esto es que el ego, las carencias afectivas, las ansiedades inconscientes, los gritos silenciosos de la pena y la ira, etc., son acuciantes, ensordecedores en tales personas. Por eso no pueden escuchar de corazón ninguna otra cosa. Sólo pueden gritar, reclamar, imponer, escapar mediante su cháchara... Por eso su actitud, frustrando tu propia necesidad de ser acogido, comprendido, amado, te hace sentir enormemente solo. 

La falta de escucha es, de hecho, uno de los principales factores neurotizadores. La mayoría de mis pacientes necesitan, por encima de todo, ser escuchados. Sin escucha, no hay amor posible. Por lo tanto, si quieres ser más maduro, más sano, más amoroso, un excelente medidor de ello será tu capacidad de escuchar. De escucharte a ti mismo, en primer lugar. De escuchar a tus personas más cercanas. De escuchar, en fin, la vida en general: desde el canto de los pájaros hasta el lamento de los infelices.
 

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Junio/2012
© Se admite la reproducción de este artículo, citando al autor y la URL correspondiente.

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