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José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

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Psicoterapia para robots

 

Si un ser humano te dañó,
sólo otro ser humano podrá aliviarte.
(JLC)

 

Un colega me dijo el otro día: "Al paciente hay que darle empatía y amor, y enseñarle -añadió con énfasis- a no esperar nada de nadie". Yo me quedé pasmado. Son esta clase de contradicciones las que me cansan y entristecen.

¿Cómo vas a dar afecto y comprensión a tu paciente y, al mismo tiempo, animarle a que "no espere nada de nadie"? ¡Si la propia terapia ya es una forma de espera! El paciente espera, p. ej., comprensión, ayuda, sanación. Espera amor. Es verdad que no debemos apoyarnos demasiado en los demás (en el sentido de depender desvalidamente del mundo). Pero naturalmente que cabe necesitar cosas de la gente.  ¿No es precisamente el amor nuestra necesidad suprema?

Una gran parte de la psicología actual se basa en suministrar "herramientas" a sus clientes (p. ej., consejos, pautas de conducta, creencias optimistas o espirituales...) para reprimir sus quejas y expectativas, "responsabilizarlos" de sí mismos y empujarlos a superar cuanto antes esto o aquello con total independencia de su entorno psicoafectivo. Muchas personas se sienten, así, avergonzadas y culpables de su supuesta "ineptitud" psicológica y quieren mejorar rápidamente sin ayuda de nadie. Como si su ambiente no debiese tener en ellos la menor influencia. Como si cualquier conjunto de instrucciones bastaran para madurar. O como si la psicoterapia consistiera en suministrar blindajes (o sea, defensas narcisistas) a la gente y no, al revés, en ayudarla a despojarse de ellos.

Pero no somos robots autosuficientes. Tampoco vivimos en desiertos. Muy al revés, somos mamíferos sociales. Niños grandes (=neuróticos).  Por tanto, si, p. ej., una persona necesita una pareja, no sólo ha de responsabilizarse de sí misma, etc., sino también encontrar tal pareja. Si carece de buenos amigos, no será suficiente cambiar de "actitud" frente a ellos, etc., sino buscar otros mejores. Etcétera. La función de la psicoterapia no es inducir al sujeto a que se autoayude sin lamentaciones ni apoyos (como podría aconsejar cualquier libro de autoayuda o cualquier máquina expendedora de consejos), sino ayudarlo a integrarse en entornos psicoafectivos cada vez más sanos y nutricios.

Como seres ecológicos que somos, nadie puede madurar sin la colaboración de, al menos, una parte de la red humana de la que formamos parte.

Las psicoterapias basadas exclusivamente en el sujeto (es decir, en el gélido "apáñate tú mismo"), suelen justificarse con mitos de diverso origen (p.ej., filosóficos, biológicos, morales...). Por ejemplo:

  • "El pasado ya pasó".
    Cuando la verdad es que lo llevamos grabado a fuego en el corazón y nos determina constantemente. 
  • "Tu familia te quiere".
    A menudo esto es falso incluso en el presente. 
  • "Nadie es culpable de tu problema".
    Clara burla contra las víctimas de familias negligentes, violentas, incestuosas...
  • "Ámate a ti mismo".
    La autoestima es imposible sin la interiorización del amor previo de otras personas. 
  • "Todo depende de tu forma de pensar".
    Más cierto es que solemos pensar según nos sentimos.  
  • "Todo depende de tus aprendizajes".
    Sí, pero son los demás quienes nos facilitan o dificultan tales aprendizajes.  
  • "Todo se puede con voluntad".
    La voluntad sólo es la ilusión de quien no tiene la menor noticia de su inconsciente. 
  • "Debes perdonar".
    ¿Incluso si mis verdugos no reconocen, ni se disculpan, ni cesan sus crímenes contra mí?
  • "Lo tuyo es biológico".
    Irrelevante, pues "todo" es biológico. Y todo puede empeorar en condiciones de desamor, violencia, humillaciones... 
  • "Sólo tú puedes ayudarte".
    Ningún náufrago puede salir del agua sin un punto de apoyo externo. 
  • "Amar a los demás es curativo".
    Sí, pero sólo cuando alguien (antes y/o ahora) también te ama. 
  • Etc.

En suma, las doctrinas y terapias centradas en un paciente-máquina que se "ayuda a sí mismo en un mundo hostil", sin preocupación alguna por sus necesidades psico-afectivo-sociales, me parecen una forma terrible de enajenación y violencia.  Claramente, no podemos sanar los estragos del hambre privando a la gente de comer. No podemos salvar náufragos aterrorizados en la noche largándoles desde la orilla bonitos consejos... Los daños del desamor sólo se curan con una psicología profunda basada en el amor individual y social.

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Febrero/2011
© Se admite la reproducción de este artículo, citando al autor y la URL correspondiente.

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