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José Luis Cano Gil - Psicoterapeuta y Escritor

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Los sueños

 

Los sueños siempre han intrigado a los seres humanos, que hemos intuido -con razón- que significan algo. Suponer lo contrario es vivir en la ingenuidad racionalista, y además Sigmund Freud (1) lo demostró para siempre. Ahora bien, ¿qué significan exactamente los sueños o cómo podemos descifrarlos?

Para la psicología psicodinámica, los sueños son un lenguaje. Una forma encriptada de pensamiento mediante el cual "reflexionamos", mientras dormimos, sobre nuestros deseos, temores, dudas, heridas, conflictos, etc., buscando así algún alivio o solución. Los sueños son, en otras palabras, un intento de "digerir" por la noche los problemas que sufrimos durante el día. Esta forma de pensar no es, obviamente, conceptual, racional, sino visual. Simbólica. Jeroglífica. ¿Por qué? Porque así parece funcionar nuestra mente profunda; y porque, de este modo, el sueño nos protege, disfrazándolos, de los contenidos más dolorosos o avergonzantes de nuestra mencionada "digestión". Algunos sueños son, desde luego, extremadamente fáciles de interpretar. Pero, en general, cuanto más complejos, profundos o dolorosos son los asuntos a representar, más misteriosas son las escenas oníricas.

El lenguaje de los sueños, como el de las palabras, tiene su propia gramática, su vocabulario, su estilo. Cada sueño puede tener diversos significados, pues su estructura no es lineal como en el discurso lógico, sino multidimensional (como en la poesía y la simbología). Por eso, nunca debemos confiar ingenuamente en el significado aparente de un sueño, pues, a veces, su significado real podría ser exactamente el contrario. 

Cada individuo tiene su propio "idioma" onírico. No existe un diccionario universal de sueños, de símbolos, salvo en contadísimas ocasiones. En general, la mayoría de sueños son creaciones muy personales según la vida, la neurosis, las creencias, las circunstancias y la sociocultura de cada sujeto. Por eso, al menos en la terapia psicodinámica, los sueños no se pueden descifrar sin conocer lo mejor posible al soñante. Y tampoco puede hacerse sin contar con la ayuda indispensable de éste, es decir, con sus propias intuiciones, certezas y comentarios sobre lo soñado.

Desvelar un sueño puede ser lento y difícil. La principal herramienta para ello es la misma que usamos para explorar nuestros sentimientos más ocultos: la asociación libre. Es decir, dejar fluir sin control alguno cualquier emoción, idea u ocurrencia que nos aflore respecto a cualquier aspecto del sueño, notando además cuáles de ellas nos agradan, disgustan, asustan, irritan, etc. en mayor o menor grado. Así, poco a poco, irán configurándose por sí mismas las interpretaciones más probables de lo soñado. Lo que, por otro lado, no siempre se consigue, o ni siquiera es necesario.

En mi opinión, los sueños más significativos, los más interesantes para su eventual comprensión, son los sueños intensos (con gran carga emocional, incluso perturbadores como las pesadillas) y, sobre todo, los repetidos. Ambos tipos revelan conflictos relevantes en la persona. En este sentido, los sueños son signos de advertencia o alarma, avisos de nuestro inconsciente -cuya sabiduría es inapelable- respecto a problemas pendientes que deberíamos resolver para ser más felices.

¿Sirven los sueños para conocer el futuro? Tal vez sí en algunos casos, aunque esto no concierne a la psicología psicodinámica, sino más bien al esoterismo, etc. Lo fundamental de los sueños, desde Freud, es que nos muestran, de noche, todo aquello que no solemos mirar durante el día.

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Lectura indispensable:

Sigmund Freud: La interpretación de los sueños

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Octubre, 2006
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